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EL PRESENTE Y FUTURO DE LA EM

20-11-2019 (307 visitas) | http://esclerosismultiplehuelva.org

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Sesión 1. EL FUTURO DE LA ESCLEROSIS MÚLTIPLE: NEUROFILAMENTOS. Sesión 2. NORMALIZACIÓN DE LA VIDA CON EM.

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad inflamatoria y degenerativa del sistema nervioso central que afecta a adultos jóvenes. Sus síntomas son muy diversos y su causa sigue siendo desconocida. Supone la principal causa de discapacidad neurológica no traumática en este grupo de edad lo que origina problemas sociales, laborales y familiares así como dependencia. Existen múltiples tratamientos modificadores de la enfermedad (TME) que disminuyen la aparición de nuevos brotes, el acúmulo de discapacidad y la presencia de nuevas lesiones. Estos fármacos tienen distinta eficacia y seguridad por lo que el neurólogo debe tener en cuenta estos y otros factores para elegir el mejor tratamiento para cada paciente. Por ello el disponer de biomarcadores que predigan la progresión de la discapacidad y monitoricen la actividad de la enfermedad y la respuesta a estos TME puede ser muy importante para poder tomar la mejor decisión posible para cada paciente concreto. Existen marcadores clínicos (edad, sexo, raza, topografía del brote,…), radiológicos (elevada carga lesional, localización de las lesiones, presencia de lesiones captantes de gadolinio, atrofia cerebral,…) y de fluidos corporales. De entre estos últimos parece que los neurofilamentos de cadena ligera (NF-L) tendrán un papel notable en el futuro inmediato. Forman parte del citoesqueleto de las neuronas y son marcadores de daño axonal. Se han mostrado útiles para predecir resultados clínicos y radiológicos de fármacos como el fingolimod o el natalizumab medidos en LCR. Sin embargo esta técnica invasiva parece demasiado cruenta para una monitorización periódica. Por dicho motivo en los últimos años ha existido un gran avance hasta conseguir detectarlos en sangre y se ha comprobado que niveles elevados de NF-L es un predictor de la aparición de brotes, de nuevas lesiones en resonancia magnética y de atrofia cerebral. Además los pacientes con niveles elevados en sangre de NF-L tienen más riesgo de desarrollar discapacidad y de convertir a forma secundaria progresiva. Por último el iniciar un TME disminuye los niveles séricos de NF-L significativamente. Desafortunadamente esta técnica no está disponible en la actualidad en la práctica clínica diaria pero consideramos que a corto plazo será una herramienta fundamental para la monitorización del paciente con EM por lo que consideramos útil su conocimiento y divulgación porque con toda seguridad en un futuro inmediato será usada rutinariamente.

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