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Las mejores técnicas de relajación en la oficina

01-05-2017 (61 visitas) | mejorconsalud.com

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Para conseguir alcanzar la relajación en nuestro lugar de trabajo debemos ser capaces de desconectar, aunque sea, cinco minutos. Así, además, lograremos ser más productivos

Cada vez son más las empresas que invierten en mejorar la calidad de vida de sus empleados a través de clases de yoga, masajes o algo tan simple como unas sillas más cómodas.

Si bien esto no asegura reducir los niveles de estrés, al menos, ayuda un poco.

Si tu día es demasiado caótico, en este artículo te contamos cuáles son las mejores técnicas de relajación en la oficina.

Técnicas de relajación laboral

Las obligaciones, las entregas, los informes, las reuniones, los balances, la atención al cliente… Todos estos factores y más causan mucho estrés y nos ponen los nervios de punta. Pero no desesperes.

Entre tarea y tarea, o cuando lo creas conveniente durante el horario laboral, te recomendamos que realices estas técnicas de relajación en la oficina:

¿Quieres conocer más? Seis trucos para fortalecer tu sistema nervioso:

1. Respirar profundo

Este método antiestrés es de los más eficaces que existen y lo podemos poner en práctica en cualquier situación y lugar.

Solo tienes que cerrar los ojos y respirar lo más hondo posible para que tus pulmones se llenen de aire.

Mantén unos segundos y exhala muy despacio siempre por la nariz.

Apoya bien la espalda en tu asiento y olvídate de todo a tu alrededor.

2. Adoptar posturas correctas

Para poder sentirte más relajado y cómodo es fundamental que tengas mobiliario acorde a tus necesidades, pero también que lo sepas usar.

Esto quiere decir que aproveches el respaldo de la silla para poner recta la espalda y apoyar las cervicales.

Así evitarás contracturas, dolores de cabeza o mareos… y podrás relajarte, aunque sea un poco, entre tanto trabajo.

3. Estirar los brazos

Debido al uso del ordenador los brazos suelen pasar muchas horas retraídos. Por eso son tan frecuentes los dolores de hombros y de muñecas.

  • Para evitarlo puedes estirarlos de vez en cuando durante la jornada. Ni siquiera te hace falta ponerte de pie.
  • Solo es cuestión de llevar los brazos hacia adelante (paralelos al suelo) con las palmas hacia afuera y los dedos apuntando primero al techo y después al piso.
  • Haz rotaciones con las muñecas para relajar más la zona.

4. Girar la cabeza

Nuestras cervicales se resienten mucho con nuestras actividades y hábitos cotidianos.

Una manera de relajar la zona y sentirnos mucho mejor en la oficina es mover la cabeza en todas direcciones: arriba y abajo, derecha e izquierda, giros de 360° para un lado y el otro, etc.

  • Con mucho cuidado, coloca la palma de la mano derecha sobre la oreja izquierda y ejerce un poco de presión hacia el hombro derecho para calmar los dolores de la nuca.
  • Después de unos segundos haz lo mismo para el otro lado.

5. Visualizar

Los oficinistas pasan muchas horas delante de una pantalla o de un cubículo donde rara vez abundan los colores agradables. Todo es monocromático y aburrido.

  • La mente necesita un poco de diversión durante el día. De lo contrario, se “rebela” y no quiere cooperar para que podamos terminar nuestras tareas.
  • Una buena técnica que nos tranquiliza es la de la visualización.

¿En dónde te gustaría estar en este preciso momento? ¿En tu casa con tu familia? ¿En una isla paradisíaca del Caribe? ¿En la montaña?

  • Imagina que te encuentras justo allí y disfruta de la sensación de teletransportarte a donde desees.
  • Puedes ayudar con una imagen en la pantalla o con una fotografía pegada en la pared.

6. Mirar por la ventana

Este método es similar al anterior pero requiere dirigirte hacia la ventana y quedarte unos minutos “mirando el horizonte”. Si es posible, con la mente en blanco.

  • Observar un punto perdido entre los edificios (mucho mejor si hay un parque o similar cerca): te servirá para relajarte y despejar la mente.
  • Al regresar a tu escritorio probablemente tengas mejores ideas o encararás el resto de la jornada con otra energía e impronta.

7. Caminar

No nos referimos a ir de aquí para allá en tu oficina mientras hablas por teléfono, respondes un mensaje con el móvil o piensas cómo terminar tu trabajo a tiempo.

La idea es que pasees un poco por los pasillos o el espacio que tengas disponible como si se tratase de una caminata por el parque.

Puedes hacer algunas “paradas” para hablar con un colega (en lo posible, de un tema no relacionado al trabajo: el fútbol, los planes del fin de semana, las vacaciones, etc.), beber un poco de agua o prepararte un té en la cocina.

8. Meditar

¿Te parece extraño sentarte en posición de loto y escuchar un poco de música relajante en la oficina?

No tienes que cumplir con todos los requisitos para meditar, siempre y cuando tengas la intención de bajar algunas revoluciones durante la jornada.

Por ejemplo, puedes girar el asiento para no mirar la pantalla por 5 minutos, poner música en tu móvil y cerrar los ojos.

Decir “om” en voz alta quizás te haga parecer un lunático. pero al menos repítelo en tu mente.

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